EL ALCOHOLISMO

ALCOHOLISMO, DEFINICION

¿CUANTO?
EL GRADO ALCOHÓLICO
ELIMINACIÓN
LOS MITOS DEL ALCOHOL
¿CUÁNDO SE ES ALCOHÓLICO? 
EXAMEN DE LABORATORIO
EL ALCOHOL EN PERSONAS MAYORES
INTERACIONES DE MEDICAMENTOS
TRATAMIENTO
NIÑOS DE PADRES ALCOHÓLICOS

Cuadro de texto: ALCOHOLISMO,
DEFINICIÓN
El alcoholismo es una enfermedad producida por la adicción al alcohol. Una simple definición para uno de los problemas más graves que padece la sociedad moderna. Dicha sustancia tiene la potencialidad de tener un efecto sedante y estimulante, aunque su efecto real sea la de depresora del sistema nervioso. Pero el poder de ser vivido como estimulante o sedante cubre un espectro mucho más amplio de posibles consumidores lo que, unido a la facilidad de su producción y adquisición, explica el carácter epidémico mundial de esta adicción.

       Por su extensión y utilización, la adicción al alcohol está en segundo lugar, después de la adicción a la nicotina. El potencial daños físicos y psíquicos la hace una de las drogas más peligrosas para los adictos así como a aquellos que les rodean. Además, las personas bajo los efectos del alcohol están expuestos al consumo de otras drogas con el consiguiente perjuicio.

       La adicción al alcohol es lenta y progresiva, de tal manera que llega a desarrollarse en períodos de 10 a 15 años, antes de llegar a estadíos que dificultan la recuperación o que imposibilitan al individuo para realizar sus tareas y obligaciones. Ahora bien, el organismo de las mujeres es mucho más sensible a los efectos del alcohol que el de los hombres y en menos de 5 años puede alcanzar las últimas fases del alcoholismo.

       Por otra parte la mujer alcohólica es mucho mas reticente que el hombre alcohólico a reconocer su adicción y sus consecuencias. Esto se debe, en gran parte, a la intolerancia de la sociedad frente a las mujeres alcohólicas; de cada 10 mujeres adictas, 9 son abandonadas por sus maridos; en cambio de 10 alcohólicos, sólo 1 es abandonado por su mujer.

       Parece claro que hay una predisposición genética o por lo menos una susceptibilidad en ésta enfermedad, ya que unos pueden sentirse atrapados por el alcohol y otros no. De todos modos, el factor condicionante es el hábito de beber, y especialmente si la ingestión de bebidas alcohólicas se hace de forma continuada y abundante.

       El alcoholismo afecta más a los varones adultos, pero últimamente está aumentando de manera alarmante entre las mujeres y jóvenes. El consumo y los problemas derivados del alcohol están aumentando en todo Occidente desde 1980, incluyendo EE.UU., La Unión Europea y la Europa Oriental, así como en los países en vías de desarrollo.       

Cuadro de texto: ¿CUÁNTO?Siempre que se habla de alcoholismo se plantea la misma cuestión: ¿cuánto hay que beber para llegar a padecerlo?. La respuesta es simple: depende de cada organismo, del peso del individuo, de su capacidad para metabolizar el alcohol y de su posibilidad de eliminarlo. Intentar delimitar que si se beben tres cervezas, o dos copas de coñac o media botella de vino, no conduce a nada. Normalmente, los expertos hablan de dosis de alcohol, porque lo que no tiene mayor interés es saber que tipo de bebida se ingiere.

       Ya sabemos que no es lo mismo tomar una cerveza que un vaso de vino. Pero tampoco es el mismo recipiente. Por eso la cerveza se ofrece en jarra y el aguardiente en copa pequeña. Se acepta que el que bebe, ingiere una dosis, sea cual sea la bebida que tome, ya que a mayor grado alcohólico, menor capacidad tiene el recipiente. El grado alcohólico de una bebida es la cantidad de alcohol puro que esa bebida contiene y viene dado por el porcentaje de alcohol diluido en el volumen. 12º quiere decir que esa bebida tiene 12% de alcohol en el volumen total.

Cuadro de texto: EL GRADO
ALCOHÓLICO
Quizás sea interesante para tener una referencia, conocer la graduación alcohólica de las distintas bebidas. Las más ligeras son las sidras que pueden variar de 3 a 7 grados. La cerveza se sitúa entre los 5 y 7. Los vinos tienen una gran variación, pero pueden ir desde los 7 a los 25. Los que llamamos de mesa suelen tener alrededor de 12, y los “dulces naturales”, por la concentración de azúcar pueden llegar a 18. Los “generosos” pueden llegar a 23. Vermuts y aperitivos se sitúan entre los 15 y los 18 grados. Los aguardientes, orujos, licores de hierbas, etc., tienen una gran variedad y pueden ir de los 45 a los 65. El brandy tiene entre 38 y 40 grados. La ginebra, según los técnicos no debe estar por debajo de 38 ni subir de los 41. El ron, entre 40 y los 45. El whisky alrededor de 43. El vodka, tal como resulta de la destilación puede llegar a 95, pero se procesa para que se quede entre 50 y 55. El alcohol de Melisa está en el mercado con nombres muy  diferentes, casi siempre bajo la advocación de la Virgen del Carmen o de alguna congregación mariana. Tiene una graduación de 57 grados. Se comprende pues que es los mismo tomar medio litro de algo con 20 grados, que un litro de otra que tenga 10.

Cuadro de texto: ELIMINACIÓNCuando se bebe alcohol éste pasa directamente al estómago, pues no necesita ser digerido. Del estómago pasa directamente al intestino y a la corriente sanguínea, que los transporta por todo el organismo. El responsable de metabolizar el alcohol del cuerpo es el hígado, que los transforma en agua y dióxido de carbono y que tarda aproximadamente una hora en procesar el alcohol contenido en una sola bebida. Luego es eliminado a través de la orina, la respiración y el sudor.

       El problema grave del alcohol es que cuando se ingiere una cantidad mayor que la que el hígado puede metabolizar, resulta tóxica para el organismo. Y entonces para deshacerse de él pone en marcha una serie de vías de urgencias que acaban destruyendo las células. El hígado se deshace del alcohol, a una velocidad fija. Podemos buscar un modelo. Cuando un hombre de 70 kilos, bien alimentado y sano toma más de 7 gramos de alcohol a la hora, está poniendo en juego ese mecanismo de urgencia. Y es cuando se ingiere más alcohol del citado, el organismo necesita destruirlo. La oxidación de ese alcohol se vuelve tóxica, aumenta la proporción de alcohol en los tejidos y el procedimiento del hígado se sustituye por una vía de desintoxicación en la que los ácidos nucleicos de las células son quemados conjuntamente con el alcohol. poner  en funcionamiento este proceso resulta peligroso porque las células se destruyen a sí misma para eliminar el alcohol.

Cuadro de texto: LOS MITOS
DEL 
ALCOHOL
Debe decirse también que hay muchos mitos en torno al alcohol. En ocasiones podemos observar como algunos individuos utiliza estos mitos como excusa para justificar una forma de beber fuera de lo que podríamos denominar como normal. Quizás haya oído alguna vez aquel dicho de “el hombre debe oler a tabaco y a alcohol”.

       Conviene tener en cuenta, aunque a veces pueda perecer falso, que:

  •         El alcohol, no es un alimento.

  •         Incluso los vinos más suaves pueden ser peligrosos.

  •         El alcohol no quita la sed, la aumenta.

  •         No da fuerza.

  •         No es estimulante ni excitante.

  •         No da calor, sino todo lo contrario. Calienta superficialmente haciendo perder el calor interno.

  •         No beneficia al corazón como vasodilatador.

  •         Nunca es una medicina.

  •         No hace al individuo más sociable, sino más charlatán.

  •         No estimula el apetito.

  •         Es una droga.

Cuadro de texto: ¿CUÁNDO
SE ES
ALCOHÓLICO?
¿Cuándo un individuo es alcohólico?. La OMS (Organización Mundial de la Salud) define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol. Un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos). Se puede afirmar que lo característico del alcohólico es que no puede dejar de beber, que ha perdido la libertad y no puede abstenerse de la ingestión alcohólica. El problema más serio es que hay muchos bebedores habituales que suelen decir que pueden dejar de beber cuando quieran. Pero no quieren nunca. Son alcohólicos sin trastornos, pero con una ingestión de alcohol muy superior a la tolerable. En muchas ocasiones podemos ver como se cuelgan etiquetas argumentando que su estado anímico es producido por depresiones, estrés, carácter inquieto, nerviosismo, etc., etc., cuándo en realidad está enmascarando un claro “síntoma de abstinencia”. Aquellas personas que beben con frecuencia pueden interrogarse a sí mismas para ver si están o no cerca del alcoholismo. Estos son los primeros síntomas: si se reconoce sepa que está en el camino de llegar a él. El alcohólico no es responsable de su enfermedad, pero si debe intentar poner remedio. Los síntomas que pueden alertar son:

  •         Beber más y más a menudo que los que le rodean. Tener sed de alcohol.

  •          Beber a escondidas.

  •          Buscar en la bebida facilidad de palabra, simpatía...

  •         Sufrir pérdidas de memoria después de haber bebido. No acordarse de detalles de la noche anterior en que se bebió.

  •           No tomar sólo una copa. A una debe seguir necesariamente otra.

  •           Ser reacio a hablar de todo lo relacionado con la bebida.

  •           Falta de apetito.

  •           Decir que bebe menos de lo que realmente bebe.

  •           Tener un pequeño temblor en las manos y en la lengua que desaparece al beber.

  •           Cambios bruscos en el estado de ánimo.

  •           Náuseas o vómitos al levantarse.

  •           Insomnio continuado.

  •            Pensamientos suicidas.

  •           Agresividad, sobre todo en el ámbito familiar.

       En cualquiera de las distintas manifestaciones, incluyen la preocupación por la disponibilidad de alcohol, lo que influye poderosamente en la elección por parte del enfermo de sus amistades y/o actividades.

       Al principio el alcohólico puede aparentar una alta tolerancia al alcohol, consumiendo más y mostrando menos efectos nocivos que el resto de la población. Más adelante, sin embargo, el alcohol empieza a cobrar cada vez mayor importancia en las relaciones personales, el trabajo, la reputación e incluso la salud física. 

       El individuo pierde el control del alcohol y es incapaz de evitarlo o moderar su consumo. Se habla de alcoholismo intermitente, alcohólicos de fin de semana, etc. En definitiva y en cualquier caso, existe unos claros signos de dependencia y falta de control en el consumo. Se empieza a beber y no se puede detener.

Cuadro de texto: EXAMEN DE LABORATORIOLas pruebas para determinar los niveles de alcohol en sangre no son útiles para diagnosticar el alcoholismo, porque sólo reflejan un momento  y no el uso de largo plazo. Mediante un análisis de sangre a veces se puede detectar que los eritrocitos han aumentado su tamaño, que aumenta con el uso del alcohol. Otro tipo de análisis de sangre puede mostrar las elevaciones de ciertas enzimas hepáticas que se asocian con el abuso del alcohol. Una exploración física y otras pruebas deben realizarse para descubrir problema médico. A veces los resultados de estas pruebas pueden ayudar a convencer a un paciente que busque tratamiento, particularmente se revelan problemas severos, como una exploración computadorizada de tomografía  (CT) que muestra la atrofia cerebral, un análisis de sangre reportando daño hepático, o niveles de testosterona bajos que indican un riesgo para la impotencia.

Cuadro de texto: EL ALCOHOL 
EN PERSONAS
MAYORES
Conforme envejecen las personas el cuerpo metaboliza el alcohol de manera diferente. Toma menos bebidas para intoxicarse, y los órganos pueden ser dañados por cantidades más pequeñas de alcohol. En un estudio realizado en personas con cirrosis alcohólica, la tasa de mortalidad para las personas mayores de 60 años de edad fue del 50% comparado con sólo el 7% en los más jóvenes. Además, hasta una mitad de los medicamentos mas prescritos para las apersonas mayores reacciona negativamente con el alcohol. Los médicos pueden pasar por alto el alcoholismo al evaluar a los pacientes ancianos, atribuyendo equivocadamente los signos del abuso de alcohol a los efectos normales del proceso de envejecimiento.

Cuadro de texto: INTERACCIONES DE MEDICAMENTOSLos efectos de algunos medicamentos son fortalecidos por el alcohol, mientras que otros son inhibidos. De importancia especial es su efecto de refuerzo sobre los medicamentos que también deprimen el sistema nervioso central, incluyendo medicamentos de antiansiedad, sedativos, antidepresivos y antipsicóticos. El alcohol  interactúa con muchos medicamentos usados por diabéticos. Dificulta la acción de los medicamentos que previenen las crisis convulsivas y con aquellos usados para prevenir la coagulación de la sangre. Aumenta el riesgo de las hemorragias del tubo gastrointestinal en las personas que toman aspirina u otros medicamentos antiinflamatorios.

Cuadro de texto: TRATAMIENTOEl alcoholismo es hoy por hoy una enfermedad crónica, incurable y progresiva. La única solución es detenerla, y eso es posible, como así lo confirma el testimonio de millones de alcohólicos que lo han logrado a través de las distintas asociaciones de autoayuda repartidas en todo el mundo.

       Hay casos en que el alcohólico que ha decidido dejar de beber a través de una de éstas asociaciones, necesita a la vez de ayuda médica, que mediante fármacos le ayudará a superar el síndrome de abstinencia, estado que se manifiesta con dolores musculares, temblores de manos, vómitos, nerviosismo, confusión, insomnio, delirios, etc.

       El tratamiento primario comienza con el reconocimiento del alcoholismo como un problema que necesita atención específica, en vez de considerarlo secundario a otro problema subyacente como se hacía antaño. A medida que la sociedad se conciencia de la verdadera naturaleza del alcoholismo, disminuye su consideración como estigma social, los enfermos y sus familiares lo ocultan menos y el diagnóstico no se retrasa tanto. Los tratamientos más precoces y mejores están produciendo unas altas esperanzadoras tasas de recuperación.

       A pesar de los resultados esperanzadores del tratamiento actual, se estima en más de 100.000 el número de muertos anuales sólo en EE.UU. a causa del alcohol. En la Federación Rusa un 12 por 100.000 de la población ingresa anualmente en los hospitales para ser tratados de intoxicaciones etílicas agudas. El Plan Europeo de Acción contra el Alcohol de la O.M.S., pretende reducir en un 25% el consumo de alcohol entre 1980 y el año 2000, prestando especial atención a la Europa Oriental. En los últimos años, España ha pasado a ocupar el segundo lugar en el mundo en tasa de alcoholismo.

Según datos revelados por los estudios que en este campo se han realizado en nuestro país, de el 10 al 12% de las personas que beben son alcohólicas y entre el 20 y el 25% de la población laboral tiene problemas por el consumo de alcohol. Piénsese, si las estadísticas no mienten, que uno de cada  cuatro jóvenes que a los 14 años esté tomándose un cuba libre será alcohólico.

Cuadro de texto: NIÑOS DE 
PADRES
ALCOHÓLICOS
Los psiquiatras de niños y adolescentes saben que los hijos de padres alcohólicos tienen un mayor riesgo para desarrollar problemas emocionales que los hijos de padres que no lo son. El alcoholismo corre en familias, y los niños de padres alcohólicos tienen cuatro veces mayor probabilidad de ser alcohólicos que otros niños.

       Un niño de éste tipo de familia puede tener varios problemas:

  •         Sentimientos de culpa. El niño/a puede sentirse que él es el causante del uso de alcohol por parte de su padre  o madre.

  •         Angustia o ansiedad. Puede sentirse continuamente preocupado por la situación del hogar. Puede temer que el  padre o madre alcohólico/a se enferme, se lesione o surjan peleas o violencia entre sus padres.

  •        Vergüenza. Los padres pueden dar el mensaje de que hay un secreto terrible en el hogar. Un niño/a      avergonzado/a no invita a sus amigos a la casa y teme pedir ayuda a alguien.

  •         Incapacidad para mantener relaciones interpersonales. Debido a su decepción por el alcoholismo de su         padre/madre muchas veces desconfía de los demás.

  •         Confusión. Muchas veces la conducta del padre/madre alcohólico/a cambia repentinamente de cariñoso a irritable, independientemente de la conducta del niño/a. La rutina familiar diaria, tan importante para organizar su vida, queda alterada al cambiar constantemente los horarios de sueño, comida y otras actividades.

  •         Enojo. El niño puede sentir enojo contra el padre/madre bebedor y molestia con el progenitor no alcohólico    por no prestarle apoyo y protección.

  •         Depresión. El niño/a se siente solo y desesperado en su empeño por cambiar la situación.

       Aunque el niño/a trata de mantener en secreto el alcoholismo de sus padres, los maestros, familiares y otros adultos se dan cuenta de que algo anda mal. Los psiquiatras de niños y adolescentes sugiere que la siguiente conducta en los niños pueden ser indicativa de problemas de alcohol en el hogar. Pobre aprovechamiento académico, fuga del hogar o la escuela. Pocos o ningún amigos, se aísla de sus compañeros de clase. Conducta delincuente como robo, vandalismo, violencia. Quejas físicas frecuentes, como dolor de estómago o cabeza. Abuso de drogas o alcohol. Agresión dirigida hacia otros niños.

        Algunos niños de padres alcohólicos tienden a asumir el rol de “padres responsables” en la familia y entre los amigos. Tienden a manejar el alcoholismo de sus padres actuando de forma controlada, dedicándose a sus estudios con intensidad, alcanzando un aprovechamiento superior durante sus años escolares, mientras se aíslan emocionalmente de sus padres y compañeros. Sus problemas emocionales saldrán a la luz cuando lleguen a adulto.

        Estos niños/as se pueden beneficiar de ayuda de grupos como Al-anon y Al-ateen, grupos de autoayuda paralelos a Alcohólicos Anónimos. Ellos pueden asistir a sus sesiones aún cuando su progenitor alcohólico no esté recibiendo ayuda. La ayuda profesional temprana es muy importante para prevenir problemas mas serios incluyendo el alcoholismo en los niños. El psiquiatra de niños y adolescentes puede ayudarles a resolver sus problemas y hacerles entender que no son responsables  del abuso de alcohol de sus padres.